Recibir, cuidar y desarrollar la esperanza cristiana

Hay esperanzas que defraudan, y una esperanza que no será cortada

La esperanza cristiana es una expectación activa

El origen de la esperanza verdadera: Dios la da por gracia, y exige exclusividad

El objeto: Dios mismo, sus promesas y la herencia celestial

La Escritura advierte que muchas esperanzas acaban avergonzando, porque estaban puestas sobre un suelo que falla. Pero hay una esperanza que no será cortada: la que tiene a Dios como su centro.